-¡Serenaos! Os ruego me escuchéis antes de dar rienda suelta a vuestro odio. ¿Acaso no he sufrido bastante que buscáis aumentar mi miseria? Amo la vida, aunque solo sea una sucesión de angustias, y la defenderé. Recordad: me habéis hecho más fuerte que vos; mi estatura es superior y mis miembros más vigorosos. Pero no me dejaré arrastrar a la lucha contra vos, soy vuestra obra, y seré dócil y sumiso para con mi rey y señor, pues lo soy por ley natural. Pero debéis asumir vuestros deberes, los cuales me adeudáis. Oh Frankenstein, no seáis ecuánime con todos los demás y os ensañéis solo conmigo, que soy el que mas merece vuestra justicia y afecto. Recordad que soy vuestra criatura. Debía ser vuestro Adán, pero soy más bien el ángel caído a quien negáis toda dicha. Doquiera que mire, veo felicidad de la cual solo yo estoy irrevocablemente excluido. Yo era bueno y cariñoso; el sufrimiento me ha envilecido. Concededme la felicidad, y volveré a ser virtuoso.
SHELLEY, Mary, Frankesnstein o el moderno Prometeo, Cátedra, Letras Universales, Madrid, 2006, pág. 217.
En éste fragmento de la obra titulada como “Frankenstein o el moderno Prometeo”, nos expresa la frustración del monstruo de Frankenstein por la falta de cariño y amor, que le fue negada por su creador, más cuando Dios creó a Adán y Eva los quiso como a sus propios hijos, pero Frankenstein, se apartó de él huyendo con horror al ver su creación, aún así, el monstruo intentó educarse a sí mismo, dando fe de que todo ser puede tener su virtud desde que nace, pero que puede llegar a ser corrompida por la sociedad o por las personas que son amadas, aún así, el monstruo expresa la fuerza que podría matar a su creador, más no lo haría, pues es quién pudo darle una vida, aunque desdichada, triste y solitaria, muestra el agradecimiento eterno por ello.
ResponderEliminarLa interpretación que podríamos realizar sobre éste fragmento, resume la soledad en sí de un ser apartado y marginado, al cual su propio creador le repudió y apartó del mundo, y lo único que el monstruo necesitaba y pedía, era algo que jamás había hecho, su propia y única felicidad, la de un ser completo.
En este fragmento podemos destacar el cambio que sufrió el monstruo de Frankenstein debido al rechazo de la sociedad y la busca de la virtud que era habitual en el romanticismo. Observamos también como las personas nacen buenas y puras y la sociedad las vuelve viles ante su desprecio. La criatura utiliza el símil de Adán y el ángel caído por su lectura de El Paraíso Perdido. Este libro aparece reflejado porque la propia autora lo leyó.
ResponderEliminarEn este fragmento, el monstruo de Frankenstein pide y exige aquello que siempre tuvo que haber existido en su vida, el amor, la preocupación y aprecio de un padre, pues éste le había abandonado nada más crearlo, al ver semejante aberración, pero aún así, su aberración.
ResponderEliminarEl monstruo de Frankenstein muestra su conocimiento de aquello que es bueno, y de lo que es malo, sabiendo que si recibe amor en vez de desprecio, volvería a ser una persona virtuosa y amable, pero otra vez, el rechazo de la sociedad, de su propio padre, provoca en él de nuevo la ira y el descontento contra toda la sociedad, aquella que siempre le apartó.
Como uno de los principios morales de la ilustración la criatura presenta una personalidad innatamente justa y bondadosa, defiende el ideal de virtud al que anhela tanto sin poder concederle lugar debido a las injusticias sufridas por una sociedad depravada y empeñada en corromper del todo su inocencia. A pesar del injusto merecimiento por parte de Frankenstein y de su consciente superioridad física se demuestra dócil ante su creador asumiendo su papel de sumisión, pero a cambio le pide a éste que cumpla también con su rol como tal responsable de las desdichas causantes de su obra, consiguiendo para su criatura la vuelta a la virtud natural perdida a través de la felicidad concedida.
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