-¿Por qué cada hombre
-exclamó- ha de tener una esposa para su lecho, y cada bestia una
compañera, y tengo yo que vivir en soledad? Yo tuve sentimientos de
afecto, y fueron correspondidos con el odio y el desprecio. ¡Tú
podrás odiarme, hombre, pero ten cuidado! Pasarás tus horas sumido
en el terror y la desdicha; y no tardará en caer el rayo que ha de
arrebatarte para siempre la felicidad. ¿Pretendes ser dichoso,
mientras yo me arrastro en la intensidad de mi desventura? Podrás
aplastar mis otras pasiones, pero me queda aún la venganza... ¡la
venganza, en adelante, será para mí más querida que la luz y el
alimento! Puede que yo muera; pero antes, tú, mi tirano y verdugo,
maldecirás el sol que alumbra tu miseria. Ten cuidado; porque soy
atrevido, y por tanto poderoso. Vigilaré con la astucia de una
serpiente, a fin de morder con su veneno. Te arrepentirás de las
injurias que me infliges.
SHELLEY, Mary, Frankenstein o el
moderno Prometeo, Alianza
Editorial, Madrid, 1994, pág. 206
Este fragmento representa la soledad a la que se tiene que afrontar el monstruo de Frankenstein ante el rechazo de la sociedad por su fealdad. Víctor Frankenstein decide no aceptar su petición de crearle una compañera, por lo que el monstruo le declara la guerra y le muestra que si él no puede ser feliz, su creador tampoco lo será. Esta obra nos enseña como las personas nacen puras y la sociedad las corrompe con sus injusticias y rechazos por la apariencia, sin ver el interior de las personas a las que marginan.
ResponderEliminarEste fragmento se trata de una muestra de los sentimientos humanos que el monstruo tiene, ruega que ya que los demás tienen una vida feliz, a pesar de todos los defectos que el tenga también tiene derecho a serlo,pero al ser su petición denegada, el amenaza con vengarse haciendole vivir a su creador todo el dolor del mundo negándole su felicidad
ResponderEliminarTodo ser con alma necesita de algún compañero, alguien quien empatice con su afecto y con el que compartir un cariño reciproco. Todos necesitamos ser amados y comprendidos. Esta primordial necesidad para ser feliz es justo de la que se priva al engendro, dentro de un marco social que lo discrimina por el simple hecho de ser feo. Este cruel destino, de soledad y exclusión con el que lo recibe la vida será alimentado por el odio y la venganza a la humanidad, siendo ésta la única arma de defensa y el único sentimiento que le queda de consuelo ante la insoportable indignación que siente frente a la hipócrita moral de justicia que tienen las personas, quienes le arrebataron la virtud de la que naturalmente le pertenecía. A partir de esto el único propósito del monstruo será proporcionar la desdicha y el dolor que él padece a todo ser humano con el mismo fin de venganza.
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